Habichuelas «hinchonas» con tinta de calamar

Las habichuelas o alubias hinchonas son unas legumbres a las que en Grazalema llaman de esa manera tan peculiar, muy parecidas a las «pochas» del Norte. Son legumbres frescas a las que, por este motivo, no hay que dejarlas en remojo antes de cocinarlas, basta con lavarlas bien con agua. Su producción es escasa y por un breve espacio de tiempo y, gracias a nuestra querida amiga María Luisa Ucero, grazalemeña de adopción por el cariño que tiene a esta localidad, las hemos podido tener en casa en varias ocasiones. Contar con ellas es un lujo pues su producción es escasa y solo se recolectan en el mes de octubre, los grazalemeños tienen un tesoro, otro más, en estas habichuelas tan exquisitas.

Nosotros las hemos cocinado de diversas manera, guisadas de forma tradicional con chorizo y con verduras de hojas verdes, de ambas maneras están riquísimas.

Hace unos días estuve en un conocido restaurante de Madrid y tomé el plato del día, que consistía en Fabes con tinta de calamar y, sin saber la receta, me he inventado la mía para hacer estas nuevas «hinchonas» que tan amablemente me ha regalado María Luisa. Ella en su blog Cocinando al potopó también ha escrito en varias ocasiones sobre esta variedad de Grazalema, desde aquí invito a leerlo e informarse un poco más.

Qué necesitamos:

  • Medio kilo de habichuelas hinchonas ( o secas puestas en remojo)
  • Un tomate
  • Un pimiento verde
  • Media cebolla grande o una más pequeña
  • Dos dientes de ajo
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Dos bolsitas de tinta de sepia

Cómo se hacen:

En la misma olla en la que vamos a cocinar las hinchonas echamos aceite y hacemos un sofrito con la cebola, el ajo y el pimiento cortados en trozos, a continuación añadimos el tomate y seguimos sofriendo hasta que quede todo bien hecho. Lo pasamos por la batidora y lo volvemos a echar en la olla. Salamos.

Añadimos la tinta y removemos bien, echamos las habichuelas y añadimos agua para ponerlas a cocer, hasta que estén tiernas. Si usamos una olla rápida o exprés necesitaremos menos tiempo.

Cuando estén tiernas probamos de sal y rectificamos. Las podemos dejar con más o menos caldo, según nos guste. Para emplatar podemos decorar el plato con unas piparras, como vimos en el restaurante de Madrid, o unos mejillones, o cualquier otro complemento que tengamos a mano. Están riquísimas y es otra forma de tomar las legumbres, que tan buenas y sanas son y que no deben faltar en nuestras dietas.

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Nueva visita al Cortijo de Jara

Recientemente hemos tenido la oportunidad de visitar las Bodegas Cortijo de Jara, que ya visitamos en 2015 y nos apetecía volver. Tras ponerme de acuerdo con Antonio Galindo, del restaurante La Divina de El Bosque, nos pusimos manos a la obra y logramos organizar la visita que fue acompañada con un maridaje de algunos vinos de esta bodega y algunos platos que aportó Antonio. Nos acompañaron amigos blogueros y no blogueros, como Aprendiendo a cocinar, Come en casa, Cocinando al potopó, Cuarto y mitá, Grupo Gastronómico El Almirez, Come en casa y El huerto de tía Lou, con ellos pasamos un día estupendo.

Monka, su jefe de cocina, Yassim y Rafa estuvieron en la cocina preparando los platos que luego pudimos degustar, tres excelentes personas y mención especial a Monka que desde su llegada a nuestra provincia ha demostrado ser un excelente cocinero.

«Cortijo de Jara» es la marca comercial de la empresa agroalimentaria «Puerta Nueva, S.L.»  que se dedica a la producción y comercialización de vinos blancos y tintos, aceites y legumbres. La finca está ubicada en el km 5,2 de la carretera Estella del Marqués-Gibalbín que une Torremelgarejo con Gibalbín, muy cerca del pantano Jarilla-Jareta. Todos sus productos se pueden adquirir en la tienda que se encuentra en la calle Medina nº 79 en Jerez.

El Cortijo de Jara es una construcción típica andaluza que nos recuerda las villas romanas, que tan bien representadas están en nuestra provincia, precisamente en estas tierras fue hallada una escultura femenina romana de mármol blanco vestida con túnica, cubierta con manto y calzada con sandalias, a la que desgraciadamente falta la cabeza. Actualmente se puede ver expuesta en el Museo Arqueológico Municipal de Jerez.

En el siglo XIII el donadío de Xara fue una de las grandes propiedades que fue concedida por el rey Alfonso X el Sabio a Jerez. Actualmente la bodega se ubica en los antiguos graneros y naves, respetando la antigua estructura arquitectónica.

Llama la atención un precioso patio en cuyo alrededor se encuentran las demás dependencias, la sala de recepción de uvas, el depósito de enfriado, la bodega de barricas, el laboratorio, la zona de embalaje…No falta la tienda, en la que se pueden adquirir los vinos, aceite y productos que se elaboran en esta bodega.

También tiene una amplia terraza desde la que se divisa una vista preciosa de la finca, con sus viñedos y olivares. Junto a ella se encuentra el salón de catas y reuniones, donde celebramos nuestra comida maridada.

Fuimos recibidos por Juan, Teresa y Juan Carlos, gerente y enólogos de la bodega. Como éramos muchos nos dividimos en dos grupos, mientras la mitad visitábamos la finca en coche, viendo las viñas y olivares, la otra mitad cataba los vinos que nos ofrecieron a probar.

Juan nos contó que tras la crisis de la industria y agricultura jerezana, después de los años 80, la producción agrícola quedó en gran parte en manos de las multinacionales y la política agrícola de la Unión Europea dejó un velo de incertidumbre. Decidieron reinventarse y plantar varias hectáreas de viña a las que siguieron otras tantas de olivos, lo que permitió la recuperación de la empresa y su conversión en bodega.

Siempre han buscado la calidad antes que nada, han creado empleo y riqueza, y hoy en día están muy orgullosos de lo que han conseguido.

Tras recorrer la finca y ver sus viñedos y olivares, nos dirigimos a la bodega donde nos dieron a probar algunos de sus vinos, directamente sacados de las barricas, no de botellas.

-Vino blanco Gewürztraminer

-Tinto roble de 6 meses

-Tinto roble de 12 meses

-Tinto Merlot Selección

Los vinos están elaborados con uvas Syrah, Merlot, Tempranillo y Gewürztraminer.

El vino blanco varietal Gewürztraminer es delicioso y lleva un toque de Sauvignon Blanc. De color amarillo oro brillante. En boca es fresco, goloso y amable, de alta intensidad frutal.

El tinto roble de 6 meses en barrica contiene Tempranillo, Merlot y Syrah. Tiene color rojo cereza intenso, limpio, brillante y con bordes morados. Fresco, agradable y muy afrutado. Con persistente retrogusto.

Igual que el Tinto de 12 meses en barrica, de color rojo picota intenso, limpio, brillante y con bordes morados. Tiene una equilibrada acidez con dulces taninos,  mezcla de sabores a frutos rojos y persistente retrogusto.

La degustación estuvo acompañada con el pan artesano de Algar Sánchez Panadería, exquisito.

Tres tipos de quesos El Bosqueño, emborrado de oveja, emborrado de oveja con tres años de curación y curado con amontillado, recientemente premiado en el Worl Chees Award 2022.

Un rico guiso de garbanzos de la cosecha de Cortijo de jara con pulpo y crema de curry, un plato riquísimo que realizó Monka.

Y pan bao relleno de rabo de toro guisado con salsa kimchi y brotes de rabanitos. Todo buenísimo.

De postre pastas de almendras y hojaldrinas del Convento Madre de Dios de Sanlúcar de Barrameda, que trajo Beatriz Bartel, agente de turismo de esta localidad.

El aceite de oliva virgen extra que producen en Cortijo de Jara procede de la variedad Arbequina. Se extrae mediante procedimientos mecánicos de aceitunas libres de defectos, procedentes de olivos de la misma finca.


La recogida e inmediata molturación de la aceituna, más temprana que en otras zonas, dotan al Aceite Cortijo de Jara Virgen Extra de unas condiciones de aroma y suavidad únicos.

Pues con la compra en la tienda de vinos y aceites concluyó esta jornada tan estupenda en todos los sentidos, desde aquí doy las gracias a Antonio Galindo y Juan García Angulo por habernos recibido y atendido tan amablemente y con tanto cariño.

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Albóndigas de carne en salsa de almendras

Hacer albóndigas en casa es sencillo, lo más importante es que la carne sea de calidad, y siempre que he publicado una receta de albóndigas recomiendo hacerlas con la mitad de carne de ternera y la mitad de cerdo, mezcladas. La primera es más seca y la segunda proporciona más jugosidad. Espero que hayáis hecho mis albóndigas con tomate, con curry, con salsas diversas…, todas riquísimas, y en cualquiera de ellas podréis ver cómo se «fabrican» las bolitas de carne. Lo que varía entre una receta y otra es lo que añadimos, la salsa.

En esta ocasión tenía muchas almendras, de El Bucarito, riquísimas y de cosecha propia. Así que me decidí a hacer las albóndigas en salsa de almendras, muy fácil de hacer y riquísimas.

Qué necesitamos:

  • Para los ingredientes de las albóndigas mirad alguna receta anterior
  • Para la salsa:
  • Media cebolla
  • Dos dientes de ajo
  • Pimienta negra molida
  • 150 gramos de almendras crudas
  • Un vaso de vino blanco
  • Un vaso de caldo de pollo o verduras
  • Sal

Cómo se hacen:

Hacemos las albóndigas como hemos visto en algunas de las recetas publicadas con anterioridad.

Para la salsa pelamos las almendras en caso de que tengan piel, esto se hace poniendo las almendras a cocer unos minutos en agua, se dejan enfriar y se les despegará la piel con facilidad.

Sofreímos la cebolla y el ajo picados en una olla y añadimos las almendras hasta que se doren.

Trituramos todo con una batidora de mano, no importa que queden algunos trocitos. Lo volvemos a echar en la olla, salamos a gusto y añadimos el vino y el caldo. Lo dejamos hervir un poco y echamos las albóndigas. Las dejamos cocer en esta salsa unos dos minutos, si la salsa queda muy espesa añadimos un poco de agua.

Ya las tenemos listas para comer…pero yo además freí patatas cortadas en daditos y las añadí a la olla. Un plato muy completo y muy muy rico.

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Reivindicando el «shangüi» mixto

Mi querido y apreciado amigo Pepe Monforte me pide que le ayude a difundir su campaña en favor del shangüi mixto, que está promocionando en su premiada web Cosas de Comé.

Y lo hago con mucho gusto, pues el shangüi mixto era una de mis meriendas preferidas cuando de pequeña, hace ya…años, me lo tomaba con fruición en la desaparecida cafetería La Camelia.

Y qué rico estaba…, con su pan del bueno, su jamón York del bueno…tostadito y crujiente.

Llegaron los panes de molde industriales y el shangüi se puso lacio. Llegaron los jamones York que no son jamón sino una masa rosácea y prensada en forma de barra cuadrada, que vaya usted a saber lo que contiene. Y el queso en lonchas que no sabe a na…

Así los shangüi dejaron de gustarme,  pedirlo en una cafetería tenía un plus de riesgo, pues los ingredientes hacían que el sangüi tuviera un aspecto bastante pálido, triste y pachucho.

Hasta que llegó la “moda” de hacer el pan en casa, y en la mía se ha convertido en actividad casi diaria. Nosotros hacemos pan varias veces a la semana y, entre las distintas modalidades, pan de molde…exquisito.

Desde entonces cenamos con frecuencia shangüi mixto, con su buen jamón cocido (ya no de York), un buen queso y su pan tostado y crujiente.
Aunque mi amigo Pepe quiere que recomiende algún establecimiento donde se tome este manjar y merezca la pena, yo reivindico tomarlo en casa para cenar. Y si no os apetece hacer pan, lo veis engorroso, que no lo es, y preferís comprarlo en las panaderías…pues adelante. Hay muy buenas panaderías en todas las localidades de nuestra provincia que venden muy buen pan de molde y no es industrial.

Un día me dio por hacer el Croque Monsieur, que en vez de mantequilla lleva bechamel…Ohhhhh qué descubrimiento más delicioso. Se ha convertido en una de las modalidades de sangüi mixto que más nos gusta para cenar, recién salido del horno, con su bechamel derretida que cae por los lados del shangüi…Probadlo.

Dicho esto animo a todos a hacer en casa shangüi mixto, con buen pan de panadería y buen jamón y queso. Y anímo a los cocineros y dueños de establecimientos hosteleros a volver a poner en las cartas “Shangüi mixto”, con buenos ingredientes y hecho con cariño, con interés, como hay que hacer todos los platos, dulces y comidas.

¡Viva el shangüi mixto!!!

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Arroz negro con alioli

Ya publiqué algunas recetas del arroz negro que tan rico está. Pero como todos los platos tienen sus variantes aquí va otra un poquito diferente y con el añadido del alioli.

El arroz negro tiene su origen en Italia concretamente en la zona del Veneto donde es tradicional el riso al nero di sepia. Gracias al comercio veneciano se extendió por todo el Mediterráneo y se hizo común en zonas cercanas a este mar y, concretamente en la zona valenciana de España, donde se tiene constancia de su elaboración desde el siglo XVII. Actualmente el arroz negro es muy popular y se elabora con frecuencia en todos los restaurantes donde sirvan arroces.

Qué necesitamos:

  • 400 g de arroz (mejor bomba)
  • Dos o tres calamares
  • Dos bolsitas de tinta
  • Un cuarto kilo de gambas o langostinos
  • Dos dientes de ajo
  • Media cebolla
  • Media lata de tomate natural triturado
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Pimentón dulce
  • Sal
  • Mayonesa alioli

Cómo se hace:

Se limpian y cortan en rodajas los calamares. Se pelan las gambas y con las cáscaras y cabezas hacemos un caldo, añadiendo sal. Se hace un refrito con la cebolla y los ajos cortaditos, se añade el tomate y el pimentón. Se añade la tinta y se remueve bien.

Se echan los calamares, se mueven un poco, luego el arroz y se cubre con el agua de las cáscaras de gambas, si es poca se añade del grifo.

Cuando el arroz esté casi hecho se echan las gambas peladas y se prueba de sal.

Hacemos mayonesa pero poniendo en el fondo, con la sal, un diente de ajo, si es grande usamos solo medio.

Emplatamos el arroz con un poco de mayonesa alioli al lado y lo tomamos mezclando ambas cosas. Muy rico…

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Berenjenas al horno con queso

Los que me conocen bien saben que me encantan las berenjenas y prueba de ello es la cantidad de recetas que tengo publicadas con ellas. A través del buscador las podéis encontrar.

Pues esta nueva forma de cocinarlas ya las he hecho varias veces en los últimos meses, y es que se hacen en muy poco tiempo y están riquísimas, además con ingredientes que solemos tener en casa normalmente.

Qué necesitamos:

  • Dos berenjenas
  • Dos patatas
  • Lonchas de queso que funda bien
  • Tomate frito casero
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Queso rallado

Cómo hacerlas:

Cortamos las berenjenas en rodajas, pelamos las patatas y también las cortamos en rodajas, ambas ni muy gordas ni muy finas.

Las freímos un poco, no del todo pues se acabarán haciendo en el horno.

En una bandeja de horno ponemos una capa de patatas, encima otra de berenjenas y sobre ellas tomate frito, no mucho. Salamos. A continuación una capa de lonchas de queso.

Seguimos con otra capa de patatas, otra de berenjenas y un poco de sal y, por último, cubrimos con tomate frito.

Por último espolvoreamos con queso rallado y lo metemos en el horno precalentado a 180º, lo dejamos hasta que la superficie esté dorada y el queso fundido. Buenísimo.

Seguro que lo hacéis más de una vez y más de dos…porque engancha.

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Gastronomía de Jordania

Recientemente he tenido la oportunidad y la suerte de viajar a Jordania, un país que, además de por sus monumentos, el desierto de Wadi Rum, ciudades como Petra y Gerasa y sus dos famosos mares, el Rojo y el Muerto, merece la pena conocer también por su gastronomía. Esta tiene sus raíces en la gastronomía beduina, ya que era un lugar de paso obligado en las rutas comerciales y para llegar a otros países.

La gastronomía de Jordanía no es muy variada, se repiten los productos y platos, pero ambos son muy ricos. Es una comida sencilla, sana y elaborada, y para los jordanos el comer forma parte de algo importante en el día, tiene un simbolismo especial y es un momento al que dan mucha importancia.

Lo primero que se toma en una comida es el mezze, una variedad de aperitivos entre los que destaca el hummus de garbanzos. El hummus es un puré de garbanzos con aceite de oliva y zumo de limón muy popular en todo Oriente Medio. Se suele tomar untado en pan y está delicioso.

El Baba Ganoush es otro entrante que nunca falta, se trata de un hummus de berenjena al que añaden ajo, aceite de oliva, semillas de sésamo y zumo de limón.

El Tabbouleh es una ensalada con tomate, pimiento, pepino…Las ensaladas son variadas y muy refrescantes.

El falafel es una especie de albóndigas de garbanzos que se sirven rebozadas y fritas. Acompañadas de ensalada es un plato delicioso. También empanadillas de carne.

No faltan nunca las aceitunas, verdes y negras. La cosecha de la aceituna está establecida en el calendario jordano y su cultivo es esencial en la cultura y la economía jordanas. Además de ser un alimento muy común con ellas elaboran aceite, siendo Jordania uno de los diez principales productores de aceite del mundo.

Las aceitunas las ponen siempre antes de empezar a comer y son de una gran calidad,  las encurten en aceite de oliva para quitar el sabor amargo o en escabeche, siendo un alimento básico en el Oriente Medio. Se sirven en todas las comidas hasta en el desayuno, encontrándose en los buffets de los hoteles, en desayunos, almuerzos y en la cenas.

Tras poner en la mesa las aceitunas llega enseguida el pan.

El pan de pita se usa para untar el hummus, para acompañar las ensaladas y los demás platos.

En algunos restaurantes se puede ver cómo lo hacen las mujeres de la localidad.

La gastronomía árabe se caracteriza por las especias que utilizan, y combinan varias para lograr un sabor singular. Las más usadas son pimienta negra, comino, canela, cardamomo, nuez moscada, clavo y cilantro.

Una mezcla considerada eficaz tiene entre cinco y siete especias, consiguiendo así exquisitos sabores, y logrando que la comida en Jordania sea singular por la forma de condimentar sus alimentos.

Tras tomar los entrantes llegan los platos principales, que son principalmente de carne, de cordero, pollo y ternera. El plato más común es el que lleva tres pinchitos, uno de cada tipo de carne, siendo la de ternera siempre picada.

Los sirven acompañados de verduras y, a veces, arroz o patatas.

En el desierto de Wadi Rum, donde se han rodado películas tan famosas como Lawrence de Arabia, pudimos presenciar y degustar el Zarb. Se utiliza una estructura metálica cuadrada con varios pisos, que se introduce en el suelo con patatas y carne, sobre todo cordero. A veces también llevan verduras.

Se trata de un gran agujero excavado en la arena, donde se enciende el carbón y se precalienta, se introducen los alimentos y se tapa con papel de aluminio y una alfombra para mantener el calor. Se deja cuatro horas y a continuación se quita la arena con palas, la alfombra y se saca la estructura metálica con los alimentos ya hechos. Está riquísimo, la carne jugosa y sabrosa, y las patatas exquisitas.

Otro plato típico de Jordania es la Maqlouba, que significa “volcar”. Se cocina poniendo en el fondo de una cazuela verduras como cebolla y berenjena, condimentadas, y carne de pollo o ternera. Previamente se ha sofrito todo en una sartén con aceite de oliva, y por último se añade arroz. Se cubre con agua y caldo de pollo hasta que esté listo. Se sirve dando la vuelta a la cazuela, tarea para la que hay que ser experto para que salga bien. Es como la «paella» jordana y se suele comer los viernes, que es el día de fiesta en este país, en vez del domingo.

Warak Enab consiste en hojas de parra, rellenas de carne picada de cordero, con arroz y perejil, cebolla y tomate, y cocinadas al vapor. Suelen tomarse en forma de rollitos pero también se encuentran de mayor tamaño y redondos.

Muchos platos los acompañan con salsa de yogur, tanto verduras como carnes.

El pescado es menos frecuente, de hecho en todos los días que hemos estado en Jordania solo lo hemos visto cocinado de una manera, con salsa de azafrán. Se trata de un pescado blanco y de carne muy blanda, que se deshace al cogerlo con el tenedor. Está bueno pero no forma parte de los platos más típicos de la zona.

En la gastronomía jordana no falta el queso, queso fresco que suele estar bastante salado.

Y llegamos a los dulces y postres.

La fruta no es muy abundante y hay poca variedad. Hay manzanas, melón, algunas frutas más exóticas…

La que más abunda es la uva, que es muy dulce tanto la verde como la morada.

También abunda muchísimo la granada, la encontramos por todas partes, en los mercados…

En las ciudades visitables donde la ofrecen en zumo, tomamos en varias ocasiones zumo de granada y está riquísimo, un poco dulce y un poco ácido, y refrescante.

Los dulces que más nos ha llamado la atención son las barazek, galletas muy finas y crujientes con sésamo y con o sin pistachos.

Las hay por todas partes, y en todos los sitios donde paraba el autobús las vendían. Como pasa en nuestra tierra con los mostachones de Utrera o las tortas perrunas, por poner un ejemplo cercano, que en casi todas las ventas y gasolineras las venden. Están riquísimas.

La baklava, el knafeh…todos son dulces con frutos secos como ingredientes principales, que son muy usados en general, sobre todo los pistachos.

También destaco unos buñuelitos muy pequeños, de un bocadito, bañados en miel y riquísimos.

Almendras, nueces y pistachos forman parte de la mayoría de los dulces jordanos. Y para comprarlos el mejor sitio es Zalatimo, en Amman, una espectacular confitería donde hacen en el momento y venden todo tipo de pastelitos árabes. Una maravilla.

Además de los dulces no faltan los dátiles, que también se toman en el desayuno. Son unos dátiles espectaculares, por su tamaño y su sabor. En Jordania hay muchas palmeras y se encuentran dátiles rubios, oscuros, frescos, destacando el denominado Mejdool, con una pulpa exquisita.

Y acabamos con las bebidas. En Jordania no se puede tomar alcohol, solo en algunos restaurantes para turistas venden cerveza bastante suave y algún vino de la zona. Ambas bebidas son caras.

Nos hizo mucha gracia ver que el refresco de naranja que se toma es la Mirinda…qué recuerdos.

Se pueden tomar «batidos» o zumos de frutas riquísimos, como el de mango, y una limonada hecha con limón y hojas de menta que está riquísima. Le llaman batidos pero no llevan leche.

Con esto acabo mi breve recorrido por la gastronomía de Jordania, un país que merece ser visitado y que cuenta con unos productos y platos buenísimos. La hospitalidad de los jordanos se palpa en las calles, en las tiendas y, sobre todo, en las mesas.

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Guiso de costillas de cerdo

Las costillas de cerdo ayudan a superar la depresión y el estrés…¿no lo sabías?, pues así es, y el motivo es su alto contenido en vitamina B1 o tiamina. Son muy recomendables después de operaciones quirúrgicas, durante periodos de convalecencia, durante el embarazo…ya que en estos periodos se produce una mayor pérdida de esta vitamina. Dicho esto os invito a ver todas las recetas que he publicado con costillas de cerdo, por ejemplo la de costillas con cerveza…riquísima.

Qué necesitamos:

  • Un kilo de costillas de cerdo que tengan bastante carne
  • Media cebolla
  • Dos dientes de ajo
  • Un vaso de vino blanco
  • Pimentón dulce
  • Tomillo
  • Dos patatas
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal

Cómo se hacen:

Picamos la cebolla y el ajo. Pelamos y cortamos en dados las patatas. y las freímos un poquito, muy poco, para no echarlas crudas. Este truco me lo enseñó un gran cocinero y es muy útil: freír un minuto las patatas en vez de echarlas crudas a los guisos.

En una olla rápida, al menos yo uso la rápida, echamos todos los ingredientes, cubrimos con agua y la ponemos al fuego medio, unos 20 minutos. Si al abrir la olla queda mucho caldo la dejamos un poco más de tiempo.

Riquísimo y nutritivo plato que seguro haremos en más de una ocasión.

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Crema de puerros

Aunque el calor no se va una crema de verduras siempre viene bien, son nutritivas, ligeras, fáciles de hacer…Hasta ahora he publicado varias pero ninguna con puerros. Así que vamos con la primera, pues me ha gustado tanto que haré más con algunas variantes en los ingredientes.

Qué necesitamos:

  • Tres puerros grandes
  • Una patata
  • Tres quesitos en porciones
  • Caldo de verduras (si no se tiene, agua)
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta molida

Cómo se hace:

Se limpia el puerro y se trocea en rodajitas. Se pela y trocea la patata.

En una sartén con aceite se saltea el puerro, una vez salteado se añade la patata pelada y cortada. Se añade el caldo, o agua, y se cuece hasta que la patata esté tierna.

Se añaden los quesitos, sal y pimienta molida y se tritura muy bien en la batidora hasta conseguir una crema.

Podemos decorar con cebolla frita o algún otro ingrediente que nos guste.

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Ensalada de espinacas y mozarella con mermelada

Y no una mermelada cualquiera, mermelada de vinos de Productos Gourmet El Tesorillo. Estas mermeladas han sido uno de los productos estrella expuestos en las II Jornadas La Despensa de los Guzmanes, que acaban de clausurarse en Sanlúcar de Barrameda. Hay varios tipos, con manzanilla, oloroso, moscatel, Pedro Ximénez, cream…Son vinos del marco de Jerez y manzanilla de Sanlúcar.

Son fabricadas de forma artesana, sin agua ni colorantes. El grupo Candié, que llevó a cabo un taller de cocina en las citadas Jornadas, usaron estas mermeladas en u no de sus platos, el aperitivo, que consistió en una tosta de pan con aceite de oliva virgen extra y un poco de mermelada de vino. estaba buenísimo.

Se pueden usar para acompañar carnes, pescados, verduras…y dan un toque novedoso y buenísimo. En esta ocasión he hecho una ensalada muy sencilla pero no por ello menos buena.

El queso elegido ha sido una bola de mozarella, Este queso  con DOP se elabora con una técnica llamada “pasta hilada” que consiste en sumergir la cuajada en agua a noventa grados para conseguir una masa muy elástica que se trabaja con las manos. Su nombre proviene de mozzare, que significa cortar, ya que se corta la cuajada en bolas sin usar moldes. Es muy usada en ensaladas y en pizzas.

Qué necesitamos:

  • Hojas de espinacas baby frescas
  • Una bola de queso mozarella
  • Mermelada de oloroso El Tesorillo
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Vinagre de Jerez
  • Sal

Cómo se hace:

Aliñamos las espinacas son sal, vinagre y aceite de oliva. Cortamos la mozarella y la colocamos encima.

Por último ponemos un poco de mermelada de vino sobre el queso, hemos usado la de oloroso pero van bien todas. Y listo…está buenísima.

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