Alcalá del Valle, un tesoro por descubrir

Eso es lo que pensé tras estar dos días en Alcalá del Valle invitada directamente por el Patronato de Turismo de la Diputación de Cádiz y, a través de él, por la Delegación Municipal de Turismo de esta localidad. Pensé que Alcalá del Valle es una población poco conocida dentro de la Sierra gaditana, cercana a Setenil y Ronda que, sin embargo, son de las más visitadas. Y tras conocer su Patrimonio, tanto histórico-artístico como gastronómico, pensé que Alcalá del Valle es un tesoro por descubrir.

Antes de seguir quiero agradecer a Isabel Montaldo y Ana María Pérez de Azcárate, del Patronato de Turismo de la Diputación de Cádiz, haber contado conmigo para participar en esta bonita experiencia. En ella he tenido la suerte de estar acompañada por algunas de mis amigas blogueras, Pilar Ruiz del blog Aprendiendo a cocinar, quien fue acompañada de su hermana Cristina, y Pepi Relinque y Encarna Lozano del blog Cuarto y Mitá.

Pues nada más llegar el viernes pasado nos dirigimos a un precioso y coqueto hostal, donde nos alojábamos, el Hostal La Esperanza.

Muy cómodo y con detalles muy agradables como la azotea, renovada desde hace poco, con un jacuzzi, tumbonas, sombrillas…todo decorado con estilo árabe y con objetos traídos de Marruecos y otros lugares de Oriente, que también encontramos en el resto del edificio, patio, habitaciones…

Su dueño Juanjo Tornay nos atendió en todo momento con mucha amabilidad y procurando que nuestra estancia fuera muy agradable, como así fue. Entre otros detalles nos obsequió con un té moruno acompañado de dulces típicos de Alcalá, como los famosos soplillos.

Almorzamos en el Mesón Sabor Andaluz y ahí ya empezamos a darnos cuenta de lo buena que es la gastronomía alcalareña, con productos como los espárragos y las alcachofas, y destacando su estupendo aceite de oliva virgen Espasierra.

Utilizan como ingredientes los productos de temporada como los tomates rosa, los puerros…

En este almuerzo probamos platos tan ricos como la ensaladilla de gambas blancas con el jugo de sus cabezas

Tomate rosa ecológico con boquerón marinado y escabeche suave

Berenjena blanca frita con yema de huevo y tocino ibérico

Pulpo a la brasa tiernísimo

Solomillo ibérico a la brasa, parmentier y jugo de setas

Rabo de toro

Codorniz al Jerez

Y de postre Higos asados al vino y vainilla

Y melocotón con poleo y almendra

Tienen un horno de leña espectacular con una entrada para la carne y otra para el pescado.

José con su hija llevan adelante este restaurante tan bueno, y José elabora un pan tipo carrete que corta por la mitad, lo tuesta pinchado con un palo de retama y lo presenta con un diente de ajo para tomar con aceite. Buenísimo.

Por la tarde fuimos citados, junto con un grupo de alcalareños, para hacer el sendero de los Caños Santos, actividad que se lleva realizando durante el verano y que ha tenido mucha aceptación.

Miguel César Torres fue el encargado de guiarnos por ese camino tan bonito, de algo más de 8 kilómetros, por el que se va disfrutando de unas vistas preciosas.

Al Convento se llega ya de noche y esa llegada es espectacular.

El edificio conventual, rehabilitado con fondos públicos estatales y europeos, consta de una iglesia, de portada básicamente manierista, y un claustro en torno al cual se organizan las demás dependencias. En el interior se puede ver cómo era la Iglesia, destacando la zona del ábside y el lugar donde se encontraba la pila bautismal.

Esta es de piedra tallada y, junto con el altorrelieve policromado que formaba parte del retablo, se encuentran en la Iglesia Parroquial.

A la llegada fuimos recibidos con música, interpretada por dos músicos de Alcalá, Rafael Gallardo y Román Dorado, quienes nos deleitaron con varias piezas musicales, preciosas todas, entre ellas algunas pertenecientes a famosas bandas sonoras de películas.

Tras la visita guiada por Miguel, nos sentamos para degustar algunos platos elaborados con productos de la zona, acompañados por vinos también de la zona, cata y degustación que fue guiada y dirigida por Milamores enoturismo.

Tosta de salmón y aguacate, aceituna manzanilla con espárrago de Alcalá del Valle y vino blanco Galestro de Alcala del Valle.

Matamaríos, plato típico, con Entrechuelos de Bodegas Miguel Domecq

Empanada de morcilla de matanza propia y tartar de salchichón, con el vino 7 Mil Pasos de Ronda

Carrillada con parmentier con alcachofa, con Forlong Ánfora.

Terminó la visita y volvimos, ya en autobús, a descansar tras realizar este sendero que, es tan bonito, que ni cansa. Pero por la mañana teníamos que estar descansados pues Miguel César, representando al Ayuntamiento, nos tenía preparada una visita por algunos lugares interesantes de la localidad.

Así conocimos varias iglesias y sedes de cofradías, con sus tesoros, imágenes procesionales, varales, potencias de los Cristos, mantos de las Vírgenes…Una gran riqueza que. además, cuidan muy bien, con mucho esmero y cariño.

Destaca la Iglesia de Nuestra Señora del Valle, patrona de Alcalá. Y el fragmento de retablo que estaba en el Convento de Caños Santos, que representa la aparición de la Virgen, así como la pila bautismal.

Llegó la hora de comer y en esta ocasión fuimos a Polear. No podíamos imaginarnos que en Alcalá hubiera un restaurante de tanta categoría, quienes nos lo recomendaron acertaron con creces.

Juan Jesús Cruces y su hermano llevan este restaurante con muchísimo acierto, no tienen carta, los platos que elaboran cada día dependen de los productos que les lleguen o puedan adquirir, siempre de la zona y de máxima calidad. Han creado un cóctel para “conmemorar” el Covid a base de zumo de melocotón y oloroso viejo de Sánchez Romate, parecido a un “San Francisco”, con el que comenzamos a abrir boca.

Eso, unido a lo bien cocinado y presentado que estaban todos los platos, hace que cada bocado sea una sorpresa y muy agradable, por cierto. Los espárragos de la localidad son un ejemplo, riquísimos.

Al no tener carta, y entusiasmarme tanto con cada propuesta, no recuerdo los nombres de cada plato, pero una imagen vale más que mil palabras…El tomate rosa de la zona aliñado con el magnífico aceite de la cooperativa local, con melva, estaba delicioso.

Alcachofas también de Alcalá, exquisitas.

Creatividad, calidad, esmero, presentación…

Y a ello hay que añadir que Juan Jesús es una persona encantadora, además de experto sumiller. Nos fue recomendando qué tomar, y con qué vino acompañarlo. Siempre acertando y provocando una gran de admiración por parte de cada uno de los que estábamos. Acabamos tomando cochinillo acompañado con unas patatas riquísimas, espectacular.

Por último un postre elaborado con pistachos y chocolate blanco…un bocado exquisito.

Y así terminó nuestra estancia en Alcalá del Valle. Deseando repetir, y al decir esto esto se explica todo…cuando se quiere volver a un lugar por algo será.

De nuevo mi agradecimiento a los organizadores y a las instituciones y personas que, de una forma u otra, han colaborado y han hecho de esta actividad una experiencia inolvidable.

Acerca de lola43

Mi profesión es Conservadora de Museos, no me dedico a la cocina profesionalmente, pero me encanta y disfruto con ella. Mi correo es: lafritadadelola@gmail.com lafritadadelola@gmail.com
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